sábado, 31 de diciembre de 2016

"La paga" de Philip K. Dick (1953)

En un futuro cercano Jennings es un técnico de primera que ha estado los últimos dos años trabajando para “construcciones Rethric” en un proyecto de alto secreto. El contrato tenía una clausula un poco… especial - dejémoslo ahí. Durante ese tiempo la bota de hierro de la Policía Secreta, o de Seguridad (PS) ha extendido su influencia a todos los ámbitos hasta que una persona ya no puede sentirse libre. Sólo las empresas gozan (todavía) de alguna libertad. Pero esa no es la mayor preocupación de Jennings. Las cosas se complican para él en cuanto termina su contrato laboral. Sin embargo cuenta con una extraña ayuda… 

Este cuento se publicó por primera vez en 1953 bajo el título: “Paycheck” (Nómina) en la revista “Imagination”. Seguramente conocéis esta historia por la película (infame o no) tardo noventera y homónima protagonizada por Ben Affleck y Uma Thurman… El cuento es también de su primera etapa pero nos acerca a un Dick de más acción. Creo que es diferente al resto de cuentos de esta primera etapa que he subido, aquí no hay tanta reflexión sobre la identidad –bueno, un poquito ya que Jennings habla de su “Yo” pasado (u olvidado) en tercera persona). Otra cosa que me parece crucial (estamos en el 53) es que es bastante ciberpunk. No en el sentido de High Tech, Low Life, que también se puede aplicar, si no porque en esta sociedad distópica el individuo ya no vale ni tiene nada: está a merced del gobierno y de las empresas, atrapado entre las dos, como se dice un par de veces. Se puede interpretar el posicionamiento de Jennings (buscando ayuda en la empresa) y el proyecto de Rethric como una oda al liberalismo y el individualismo. No es baladí que Dick sitúe el origen de la empresa en Maine, una de las regiones consideradas cuna del liberalismo tal como lo entienden los americanos. Dick nos va a enfrentar más veces con esta idea (por ejemplo en Ubik) y en este caso es de agradecer que sume a la receta acción e ideas interesantes. Los objetos como McGuffin me parecen una invención genial y por supuesto al final tenemos un par de twists como dios manda. Grande Dick! .De esta historia, Philip K Dick dijo: “¿Cuánto vale una llave de una taquilla en una estación? Un día vale 25 centavos y al siguiente miles de dólares. En esta historia me puse a pensar que hay veces en nuestras vidas en las que tener un céntimo para poder hacer una llamada telefónica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Llaves, un poco de cambio, quizá una entrada para el teatro – ¿Qué tal el resguardo de aparcamiento para un jaguar? Todo lo que tuve que hacer es relacionar esta idea con los viajes en el tiempo para ver cómo lo pequeño e inútil, bajo los ojos sabios de un viajero temporal, puede significar muchísimo más. Él sabría cuándo ese céntimo te va a salvar la vida. Y, de vuelta en el pasado, podría preferir ese céntimo a cualquier suma de dinero, no importa cuán grande.



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