sábado, 6 de agosto de 2016

"LOS BESOS DE UN AMIGO", de Rosa Montero

LOS BESOS DE UN AMIGO, de Rosa Montero

"...En sus cuarenta y cinco años de existencia había convivido con varios hombres, se había desvivido por unos cuantos más y al cabo había decidido dejar de hacerles caso. Digamos que había llegado a la certidumbre de que el el amor era algo de lo uno puede prescindir para vivir. Mejor dicho: había descubierto que prescindir del amor era justamente lo que le permitía vivir. Esta solución o más o menos drástica no se le había ocurrido únicamente a ella. En realidad había visto que varios de sus conocidos negociaban sus existencia de ese modo. Eran personas que tenían muchas actividades y muchos amigos: salían, entraban, via.jaban. Pero en el horizonte de sus vidas ni siquiera despuntaba la inquietud amorosa. Nunca les preguntó - el algo tan privado - cómo se las arreglaban con sus cuerpos; esto es, si la piel no les exigía el contacto con otra piel ajena; y si en la soledad de sus camas, de madrugada, no se hubieran dejado matar en ocasiones por un beso en los labios. Pero nol, parecían arreglárselas muy bien; y estaban serenos, mucho más serenos, que aquellos que aún no habían claudicado. Claro que no hay nada más sereno que un cadáver: el rigor mortis proporciona una tranquilidad definitiva. Tal vez el malentendido resida en creer que la vida puede ser serenidad..."

(del cuento "Los besos de un amigo", del libro "Amantes y Enemigos", de Rosa Montero)



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