sábado, 16 de mayo de 2015

"Los portadores de sueños" de Gioconda Belli leido por Manuel López Castilleja

Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948) es una poetisa, revolucionaria y novelista nicaragüense que goza de amplio reconocimiento internacional.
Su padre, Humberto Belli, era empresario. Su madre, Gloria Pereira, fue fundadora del Teatro Experimental de Managua. Gioconda fue la segunda de cinco hermanos: Humberto, Eduardo, Lucía y Lavinia, y cursó su primaria en el Colegio de La Asunción en Managua y la secundaria en el Real Colegio de Santa Isabel en Madrid, España, donde se obtuve el bachillerato en 1965. Tras obtener un diploma en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, regresó a Managua.

En 1967 contrajo matrimonio. Su primera hija, Maryam, nació en 1969 seguida por Melissa (1973). De su segundo matrimonio nació Camilo (1978). Se casó por tercera vez en 1987 con Charles Castaldi con quien ha procreado una hija, Adriana (1993). Desde 1990, Gioconda alterna su tiempo entre los Estados Unidos y Nicaragua.
Se opuso a la dictadura del general Anastasio Somoza Debayle. Desde 1970, año en que comenzó a escribir sus poemas y como muchos intelectuales de su generación, se integró a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en ese momento una organización clandestina y perseguida cuyo objeto era el derrocamiento del régimen somocista.

Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista. Llegó a ser miembro de la Comisión Político-Diplomática del FSLN.





En todas las profecías 
está escrita la destrucción del mundo. 
Todas las profecías cuentan 
que el hombre creará su propia destrucción. 
Pero los siglos y la vida 
que siempre se renueva 
engendraron también una generación 
de amadores y soñadores, 
hombres y mujeres que no soñaron 
con la destrucción del mundo, 
sino con la construcción del mundo 
de las mariposas y los ruiseñores. 
Desde pequeños venían marcados por el amor. 
Detrás de su apariencia cotidiana 
Guardaban la ternura y el sol de medianoche. 
Las madres los encontraban llorando 
por un pájaro muerto 
y más tarde también los encontraron a muchos 
muertos como pájaros. 
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas 
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos 
por un invierno de caricias. 
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, 
atacados ferozmente por los portadores de profecías 
habladoras 
de catástrofes. 
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de 
utopías 
dijeron que sus palabras eran viejas 
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso 
es antigua 
el corazón del hombre. 
Los acumuladores de riquezas les temían 
lanzaban sus ejércitos contra ellos, 
pero los portadores de sueños todas las noches 
hacían el amor 
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas 
que no sólo portaban sueños sino que los 
multiplicaban 
y los hacían correr y hablar. 
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida 
como también habia engendrado 
a los que inventaron la manera 
de apagar el sol. 
Los portadores de sueños sobrevivieron a los 
climas gélidos 
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por 
generación espontánea. 
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias 
torrenciales 
Tuvieron algo que ver con esto, 
La verdad es que como laboriosas hormiguitas 
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir 
hermosos mundos, 
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se 
llamaban compañeros, 
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban 
en las muertes, 
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se 
ayudaban en el 
arte de querer y en la defensa de la felicidad. 
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento 
de todas partes venían a impregnarse de su aliento 
de sus claras miradas 
hacia todas partes salían los que habían conocido 
portando sueños 
soñando con profecías nuevas 
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores 
y de que el mundo no tendría que terminar en la 
hecatombe. 
Por el contrario, los científicos diseñarían 
puentes, jardines, juguetes sorprendentes 
para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 
Son peligrosos - imprimían las grandes 
rotativas 
Son peligrosos - decían los presidentes 
en sus discursos 
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra. 
Hay que destruirlos - imprimían las grandes 
rotativas 
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus 
discursos 
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra. 
Los portadores de sueños conocían su poder 
por eso no se extrañaban 
también sabían que la vida los había engendrado 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías 
y por eso defendían su vida aun con la muerte. 
Por eso cultivaban jardines de sueños 
y los exportaban con grandes lazos de colores. 
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches 
y días enteros 
vigilando los pasajes y los caminos 
buscando estos peligrosos cargamentos 
que nunca lograban atrapar 
porque el que no tiene ojos para soñar 
no ve los sueños ni de día, ni de noche. 
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de 
sueños 
que no pueden detener los traficantes de la muerte; 
por doquier hay paquetes con grandes lazos 
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver 
la semilla de estos sueños no se puede detectar 
porque va envuelta en rojos corazones 
en amplios vestidos de maternidad 
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres 
que los albergan. 
Dicen que la tierra después de parirlos 
desencadenó un cielo de arcoiris 
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. 
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto 
sabemos que la vida los engendró 
para protegerse de la muerte que anuncian las 
profecías. "

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