domingo, 11 de enero de 2015

"Oración por Marilyn Monroe" de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal Martínez (Granada, Nicaragua, 20 de enero de 1925) es un poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y político nicaragüense de fama mundial, ante todo, por su obra poética, que le ha merecido varios premios internacionales. Es reconocido como uno de los más destacados defensores de la teología de la liberación en América Latina.

En mayo de 2005 fue nominado al Premio Nobel de Literatura, que no recibió. Dos meses más tarde, participó en la inauguración de Telesur, junto a personalidades como Danny Glover, Eduardo Galeano, Pino Solanas y Adolfo Pérez Esquivel. Ese mismo año recibió, como presidente de la Asociación para el desarrollo de Solentiname, el Reconocimiento Internacional Foca Mediterránea, distinción otorgada por Mediterrania y la Diputación de Tarragona "en reconocimiento a su trayectoria personal, su compromiso personal en los conflictos de su país, Nicaragua, su extensa obra literaria y especialmente su dedicación al archipiélago de Solentiname con lo que nos ha mostrado ser una persona comprometida con su tierra y con su gente."

En 2009 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, que recibió el 27 de julio de manos de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. En abril de 2010, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua y dos años más tarde fue distinguido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (XXI edición)














Señor 
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra 
con el nombre de Marilyn Monroe 
aunque ese no era su verdadero nombre 
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la 
huerfanita violada a los 9 años 
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) 
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje 
sin su Agente de Prensa 
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos 
sola como un astronauta frente a la noche espacial. 

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia 
(según cuenta el Time) 
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo 
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. 
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. 
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno 
pero también algo más que eso... 
Las cabezas son los admiradores, es claro 
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz). 
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox. 
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo 
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano 
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox 
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones. 

Señor 
en este mundo contaminado de pecados y radiactividad 
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda. 
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine. 
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor). 
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos 
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo. 
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros 
por nuestra 20th Century 
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado. 

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes. 
Para la tristeza de no ser santos 
se le recomendó el Psicoanálisis. 
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara 
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse 
en cada escena- 
y cómo se fue haciendo mayor el horror 
y mayor la impuntualidad a los estudios. 

Como toda empleadita de tienda 
soñó ser estrella de cine. 
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva. 

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados 
que cuando se abren los ojos 
se descubre que fue bajo reflectores y apagan los reflectores! 
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico) 
mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada. 
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un 
baile en Río la recepción en la mansión del Duque 
y la Duquesa de Windsor 
vistos en la salita del apartamento miserable. 

La película terminó sin el beso final. 
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono. 
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. 

Fue 
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga 
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER 
O como alguien que herido por los gangsters 
alarga la mano a un teléfono desconectado. 

Señor 
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar 
y no llamó (y tal vez no era nadie 
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Ángeles). 
¡Contesta Tú el teléfono! 


(Ernesto Cardenal)..


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